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El pasado 11 de mayo (2026) tuvo lugar en el Centro Cultural del Puente del Obispo (Jaén) la presentación del libro El puente de las indulgencias, escrito por Juan D. Valverde. La obra, galardonada con el Premio «Rrose Sélavy» de Novela Histórica (organizado por Ápeiron Ediciones), nos sumerge en el Santo Reino a comienzos del siglo XVI, donde un joven campesino es enviado por el obispo de Jaén a Roma en una peligrosa misión que cambiará su destino bajo la mirada eterna de un puente sobre el Guadalquivir.



El autor Juan D. Valeverde, junto con asistentes de la presentación de la novela


Juan D. Valverde (Jaén, 1974) es licenciado en Comunicación audiovisual por la Universidad de Málaga y ha centrado su labor profesional en el mundo del periodismo corporativo. Su amor por la literatura y su vocación como escritor de ficción se remonta a su juventud temprana, concretamente a su etapa en la EGB, cuando una profesora de Lengua le animó a perseverar en la escritura por su habilidad para redactar textos. Su pasión por imaginar y contar historias fue in crescendo mientras cursaba sus estudios universitarios, época en la que empezó a dar sus primeros pasos como autor de relatos cortos. Desde entonces, ha escrito más de una treintena de cuentos que han sido reconocidos con diversos galardones y reconocimientos literarios. El puente de las indulgencias, la obra ganadora de la VII edición del premio «Rrose Sélavy » de Novela histórica de Ápeiron Ediciones, es su segunda novela después de La memoria del agua (2005), con la que ganó el Premio de Autores Noveles convocado por la Diputación de Jaén.


La presentación contó con el apoyo de la Diputación de Jaén, el Instituto de Estudios Giennenses, adlas y el Ayuntamiento de Baeza:




El puente de las indulgencias nos traslada a principios del siglo XVI, en concreto al Santo Reino, un territorio tradicionalmente fronterizo donde la guerra contra el Reino de Granada comienza a quedar atrás. Aunque el presente ofrece nuevos horizontes a sus habitantes, adversidades deparadas por el clima, la peste y las luchas de poder entre nobleza e Iglesia marcan el devenir de la existencia de la población. Diego Narváez, un joven sencillo de corazón valiente, dejará atrás su anodina y pacífica vida en su aldea después de que el obispo de Jaén, el poderoso Alonso Suárez de la Fuente del Sauce, lo mande llamar inesperadamente para emprender una peligrosa misión en la que deberá embarcarse hacia Roma para entregar un importante documento al Papa. En este viaje de conocimiento vital y personal, que incluirá su posterior participación en la Guerra de los Comuneros junto a las tropas reales, conocerá el amor, el honor, la amistad y la lealtad, pero también perderá parte de su inocencia y descenderá a los infiernos por los meandros de la mentira, el odio y la deshonra, todo ello con un testigo impertérrito y eterno, el puente que el obispo mandó construir sobre el río Guadalquivir.


Entrevistas al escritor Juan D. Valverde (el autor de la novela El puente de las indulgencias)


Entrevista en La contra de Jaén:


Entrevista en Plaza Radio Valencia:


Los lectores interesados pueden adquirir la novela a través de la página web de la editorial:



«Tragatrufas (1933). Hitler Greñas (1941).

Dos sátiras políticas contra el nacionasocialismo»,

Ápeiron Ediciones, Madrid, 2026, 122 págs.

Traducción de Enrique Gallud Jardiel

Edición de Roberto Vivero


Reseña escrita por Manuel Fernández Labrada


En uno de sus más breves y sugestivos relatos («De cómo llegó el enemigo a Thlunrana», 1915) lord Dunsany nos relataba la historia de un poderoso ídolo al que las antiguas crónicas de su pueblo habían profetizado una derrota inevitable. En una sola noche, la tiranía del temible dios se derrumbará por la simple acción de un visitante furtivo que penetra en su santuario y se ríe al contemplarlo. La risa puede ser un arma considerable, pero si además se reviste con las galas del arte y el ingenio ―dígase caricatura, sátira o parodia― su fuerza se multiplica. Uno de los textos más parodiados de los últimos tiempos es el famoso Struwwelpether (1845) de Heinrich Hoffmann (traducido como ‘Pedro Melenas’ en nuestras latitudes): un librito de pocas páginas y profusamente ilustrado que narraba (con un propósito ejemplarizante no falto de una notable crueldad) los accidentes y castigos sufridos por unos niños revoltosos y desobedientes. Gracias a la originalidad de sus dibujos e historietas en verso, el libro ganó pronto una enorme popularidad y fue merecedor de numerosas traducciones: condición necesaria para que sus exempla pudieran aprovecharse luego con intención satírica. Dos de las más interesantes parodias que ha merecido el citado texto son las que ahora publica Ápeiron Ediciones: Tragatrufas y Hitler Greñas: dos sátiras políticas contra el nacionalsocialismo (2026).


La primera de las parodias, Tragatrufas (Truffle Eater, 1933), escrita por Humbert Wolfe y dibujada por Archibald Louis Charles Savory (bajo el seudónimo de Oistros), se compuso tras la toma del poder por los nazis a principios de ese mismo año. En el texto aparecen ya algunos de los principales jerarcas del régimen, como Edmund Heines, Göring o Goebbels, así como otros personajes menos recordados o de etapas anteriores (Ludendorf, Ernst Roehm…). Hitler, que figura caricaturizado como Pedro Melenas en el frontispicio del libro, no hace acto de presencia hasta el capítulo final, donde lo veremos entregado a su delirante sueño de conquistar el mundo: un inquietante presagio que pronto amenazaría con cumplirse. Entre los abusos y atrocidades denunciadas por el Tragatrufas podemos señalar las cometidas contra los judíos, la quema de libros o el incendio provocado del Reichstag. Tragatrufas guarda una notable independencia respecto al texto original de 1845, del que no parodia todas sus historias y completa con algunas enteramente nuevas. Como ya anunciamos más arriba, no era la primera vez que se tomaba el Struwwelpeter como vehículo para la parodia política. Solo unos pocos años después de su aparición original se publicó en Alemania Der Politische Struwwelpeter (1849), y durante la Gran Guerra vieron la luz otras dos parodias bélicas, una en lengua inglesa y otra en alemán. De estas y otras adaptaciones, tanto anteriores como posteriores a Tragatrufas y Hitler Greñas, nos informa Roberto Vivero en su breve pero muy documentada Nota del editor, donde también nos facilita las claves necesarias para una mejor interpretación de los textos traducidos.



Información sobre la obra y compra del libro:


El segundo texto, Hitler Greñas (Struwwelhitler, 1941), de los británicos Robert y Philip Spence (bajo el seudónimo de Doktor Schrecklichkeit), fue escrito tras el inicio de la contienda. Como su título anuncia, Hitler protagoniza ahora varias aventuras, en solitario o acompañado por otros gerifaltes nazis, que son una cómica y bastante fiel transposición (los dibujos, también en color, son casi calcados) de las historietas del Struwwelpether original (aunque añade un nuevo episodio, «La Historia de Hermann [Göering] volador» y un breve prólogo donde se cita a los «bribones» Thyssen y Krupp). Una importante novedad que presenta este nuevo texto es la de extender su sátira a líderes extranjeros. La fracasada campaña en Grecia de Mussolini o sus derrotas navales se corresponden con las historias originales del cazador cazado y del niño descuidado que cae al río y está a punto de ahogarse. El episodio de los niños tintados de negro por san Nicolás (como castigo por haberse burlado de un negrito) tiene ahora su correlato en la divertida escena en la que Stalin introduce en un enorme tintero a los «niños» Hitler, Ribbentrop y Goebbels —se habían reído de un bolchevique—, que saldrán de la tina pintados de rojo y desfilando tras el bolchevique, representado ahora como el flautista de Hamelín. No es difícil ver en esta historieta una alusión al pacto de no agresión firmado entre rusos y alemanes (Ribbentrop-Mólotov, 1939) o al temor que despertaba en los aliados una posible alianza entre la Rusia soviética y la Alemania nacionalsocialista. Como noticia reciente de ese mismo año, el libro alude al vuelo de Rudolf Hess a Inglaterra y su aterrizaje en paracaídas, modelado sobre la historia del niño con paraguas que perece arrastrado por el viento. Tampoco faltan personajes anónimos, como puede verse en la aventura de la niña de las cerillas, que ahora se llama Gretchen y se quema por jugar a la guerra con un cañón de juguete.


Quedaría incompleta esta reseña si no llamara la atención del lector sobre la excelencia de su traducción. ¿Quién mejor que Enrique Gallud Jardiel, gran maestro de la literatura humorística y satírica, tanto en prosa como en verso, para asumir el difícil reto de verter a nuestra lengua estas dos parodias tan significativas de su momento histórico? ¿Quién podría armonizar con mayor solvencia y acierto la nota humorística con la propiedad del lenguaje, el respeto escrupuloso al contenido y disposición de los textos originales con una versificación castellana ingeniosa, elegante y divertida? Tragatrufas y Hitler Greñas vienen así a sumarse, en las mejores condiciones, a otros interesantes títulos publicados en «Dokumenta», la nueva colección de Ápeiron Ediciones dedicada al pensamiento, la cultura y la sociedad europeas de la primera mitad del siglo XX.

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