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Pia Biundo: «Todo el tiempo del mundo»,

Ápeiron Ediciones, Madrid, 2024, 338 págs.



Reseña escrita por Vlad Hernández



Para los expertos y seguidores de la ciencia ficción es bien conocido que se trata de una literatura endogámica: tropos, temáticas y claves genéricas se exploran y recodifican con cada décadas desde 1930, y siempre hay espacios de evolución en el plano argumental. Historias bien acotadas por dichos tropos, pero con mucho margen para la imaginación. La novelista alemana Pia Biundo (nacida en Karlsruhe, al suroeste del país) entiende esas constantes y variantes genéricas a la perfección y lo demuestra con su novela Todo el tiempo del mundo , una obra de ciencia ficción que trasciende sus raíces genéricas para convertirse en un profundo estudio sobre el amor, la comunicación y la condición humana en el cosmos.

 

Publicada tanto en alemán (Saphir im Stahl, en 2012) como en castellano (Ápeiron Ediciones, en 2024) la novela sitúa la mayor parte de su trama durante el viaje interestelar de la Bellatrix, astronave de Exploración Federal del Sistema, que sigue una señal lejana  y va al encuentro de una singularidad alienígena. El argumento de la obra se asienta en una arquitectura temporal y espacial que desafía la linealidad clásica. Biundo juega con la estructura y con las diferentes percepciones de sus personajes, explorando no solo la relatividad subjetiva, la que moldea la memoria y la identidad. La comunicación, más que un mero instrumento narrativo, se convierte en un eje temático fundamental. En un universo donde el lenguaje puede ser insuficiente, las conexiones entre los tripulantes definen la humanidad esencial.


El pulso narrativo de la autora es firme y elegante. Sus ideas argumentales están perfectamente delineadas y fluyen con un ritmo que combina precisión estructural y sensibilidad. Su escritura se detiene en los matices de las relaciones interpersonales y la convivencia colectiva. Sabe administrar los silencios, alternar el humor con la introspección y, sobre todo sabe cómo definir a cada uno de sus personajes a través de sus parlamentos y ambiciones. Hay en su manejo del tiempo narrativo un sentido casi musical, una dosificación medida entre tensión y calma que permite que la historia respire. Lo más notable, quizá, es la naturalidad con que Biundo introduce la cotidianidad en el espacio extraordinario (a modo de universo de bolsillo temporal, de tiempo narrativo encapsulado) del interior de una astronave. En lugar de reclamar nuestra atención a través de un relato de acción o catástrofe, se atreve a explorar la vida diaria en la Bellatrix: las conversaciones, los rituales, las tareas compartidas. Ese tratamiento del día a día en un entorno tan poco frecuente en la ciencia ficción contemporánea, revela una comprensión profunda del género y un respeto por su potencial más humano. El sense of wonder —ese asombro esencial que define la ciencia ficción— se manifiesta no en los prodigios tecnológicos, sino en la observación de lo ordinario dentro de lo infinito.



Información sobre la obra y compra del libro:


A la dimensión filosófica de Todo el tiempo del mundo se superpone, con discreción y naturalidad, una historia de amor entre la protagonista Tsosie, una chica navajo muy sensitiva y espiritual que opera como comunicadora jefe de la Bellatrix, y el enigmático oficial Jan Mikkelsen, miembro de la Colonia Optima Ratio (un amor que, aunque estimulante, por momentos resulta dolorosamente platónico). No se trata de un romance central ni de un desvío sentimental, sino de un contrapunto íntimo a la vastedad cósmica que rodea a los personajes. Mikkelsen es un optimizado, un humano mejorado para el pensamiento lógico y el rendimiento intelectual, aparece al principio como una figura distante y casi inexpresiva. Sin embargo, su relación con Tsosie revela que incluso esa mente perfeccionada alberga fragilidad y deseo. Su vínculo es una metáfora de la comunicación imposible que estructura toda la novela: una alianza efímera que, sin embargo, contiene la promesa de sentido. En el contexto de la misión, ese amor adquiere una función simbólica. En medio del aislamiento y la incertidumbre, la cercanía entre Tsosie y Mikkelsen recuerda que toda empresa científica es también una búsqueda afectiva. En esta historia, sin embargo, se evita el sentimentalismo gratuito y los lugares comunes: el vínculo no salva a los personajes ni redime su destino, pero los humaniza. La ternura no contradice la racionalidad, sino que la completa.


Esa dimensión humana se refleja también en el diseño multicultural de la tripulación de la Bellatrix, construcción simbólica de la coexistencia global de los tiempos, una muestra del Zeitgeist futurista donde las diferencias étnicas, culturales y lingüísticas se han integrado en un proyecto común de exploración. El resultado no es una utopía armoniosa, sino un laboratorio de tensiones: distintas formas de entender la verdad, la fe o la ciencia conviven en el espacio confinado. La Bellatrix no solo se dirige hacia lo desconocido; lleva consigo el mapa simbólico de la humanidad, con sus contradicciones, sus nostalgias y sus amores frágiles.


Todo el tiempo del mundo es, en definitiva, una novela que abraza la ciencia ficción clásica y la reinventa desde el homenaje y la exploración íntima de sus personajes. Con una prosa elegante, un pulso narrativo maduro y una mirada serena sobre la complejidad humana, Pia Biundo logra construir una obra que invita a reflexionar sobre el tiempo, la comunicación y el sentido del contacto en un universo vasto y a menudo incomprensible.


Pia Biundo nació en 1959 en Karlsruhe, en el suroeste de Alemania. Después de haber estudiado fiología alemana, historia y castellano optó por vender libros antiguos, cantar en varios conjuntos (folk & beat) y traducir textos literarios, sobre todo libros de ciencia ficción. Es panteísta, ama la naturaleza, especialmente toda suerte de bichos y pájaros, y adora La saga/fuga de J. B., de Gonzalo Torrente Ballester, obra que está traduciendo en la actualidad. La novela Todo el tiempo del mundo se publicó en Alemania en 2012 y estuvo nominada a varios premios de ciencia ficción.

El pasado 12 de noviembre tuvo lugar en la librería Taiga de Toledo la presentación del poemario Signos de una antigua diosa (de María Antonia Ricas Peces).



La autora del poemario en la presentación del poemario.


El acto contó con una muy buena acogida por parte del público. Este poemario fue la obra ganadora del Premio «Álvaro de Tarfe» de Poesía 2025. En el evento participó Federico de Arce (profesor, escritor y crítico literario).




Signos de una antigua diosa contiene la mirada de una mujer madura que sale al encuentro del tiempo y, a la vez, adquiere sabiduría y criterio justamente porque el tiempo transcurre. Con referencias míticas potentes, apoyándose en obras literarias y artísticas, el libro es un paso adelante hacia la resistencia cuando la juventud queda lejos, cuando la rutina y la pequeñez se apoderan de la vieja casa íntima, cuando se suman las pérdidas, aunque también patentiza la afirmación de una soledad descubridora, serena, arropada por el ansia de seguir viviendo. Su rítmico lenguaje mide la emotividad sin caer en un oscuro intelectualismo arrogante. El asombro cruza los poemas y la memoria de lo vivido se une a la evidencia de un futuro acaecido pero que siempre se alía con el azar transformándose así en lo posible. Signos de una antigua diosa constituye un yo de mujer abriéndose a la pluralidad creadora que hace girar el mundo.




Información sobre la obra y compra del libro:



María Antonia Ricas Peces nació en Toledo. Columnista en ABC. Premios RABACHT de Literatura y Garcilaso de la Vega, Hija Predilecta de la ciudad de Toledo, 2018. Entre sus obras destacan: El gato sobre el árbol, accésit del Premio de Poesía de CLM, (Junta de Castilla-La Mancha, 1988); Fuera de sí la rosa, Premio Rabindranath Tagore (Siddharth Metha eds., 1990); El libro de Zaynab, Premio Rodrigo de Cota (Ay. Toledo, 1991); Idolatrías, Premio Oliver Belmás (Editora Regional de Murcia, 1996); Jardín al mar, Premio Nicolás del Hierro (Ay. Piedrabuena, 2004); Cielos de Toledo (Junta de Castilla-La Mancha, 2006); Hermes (1995-2005) Poesía en Toledo (Almud, 2007); Si ella nos mira (Col. Ulises,2011). La mirada escrita –coautora– (Edt. IV Centenario, 2018). En la Edt. Celya: El cretense (2013); Salir de un Hopper (2016), Invisible en la piedra (2018); Cuando sonríen –coautora– (2019), Aprendiendo la lengua de los pájaros (2021), Buscando el tono –coautora– (2021), De la rosa al ídolo.1990-97 (2023), Menhir (2024), entre otros. X Premio Juan Calderón Matador con el libro Música o jardines, Edt. Agoeiro, 2024.

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