
Sinopsis del libro:
El presente trabajo trata de aportar una revisión de un tema clásico como es el estudio de los debates en torno a la cuestión nacional en la Segunda Internacional Socialista abordando la temática a través de los postulados y tesis de los principales teóricos e intelectuales que escribieron sobre el tema en el marco mencionado y organizados en los principales grupos que protagonizaron los debates. Estos grupos serían el de los internacionalistas intransigentes, representado por Rosa Luxemburgo, Anton Pannekeoek y Josef Strasser, el de los leninistas, representado por Lenin y Stalin, y, por último, el de los austromarxistas, representado por Otto Bauer y Karl Kautsky. Así mismo se analizan los debates que se dieron entre los distintos intelectuales anteriormente mencionados y los principales puntos de conflicto existentes, así como los principales temas de interés tratados en sus escritos, comparando sus diferentes tesis y teorías sobre el fenómeno nacional.
José Meroño Asenjo es graduado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid (2021) y tiene un Máster en Historia Contemporánea por la misma institución (2023). Ha trabajado como investigador en formación en el Departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid, así como asistente de investigación con un contrato Investigo en el proyecto «La construcción europea desde el Sur. De la ampliación mediterránea a la ampliación del Norte (1986–1995): los contornos de la europeización en perspectiva comparada». Actualmente es investigador predoctoral financiado por la Comunidad de Madrid.
Información sobre la obra y compra del libro:
«La verdad de los amos»,
Ápeiron Ediciones, Madrid, 2026, 302 págs.
Ensayo de Miguel Huguet
Reseña publicada en El Mundo Financiero (fundado en 1946)
El nuevo ensayo de Miguel Huguet sostiene que algunas de las verdades que hemos heredado no son más que mentiras repetidas durante generaciones hasta perder su condición de mentira.
El autor desarrolla esta provocadora tesis apoyándose en una amplia bibliografía científica, histórica y académica y recorre la relación entre mentira, poder y construcción de la realidad. Hay verdades que nunca han sido verdad. Han sido mentiras que el poder ha conseguido convertir en verdad. Con esta afirmación arranca el planteamiento de La Verdad de los Amos, el nuevo ensayo de Miguel Huguet. Una frase que resume una idea tan sencilla como perturbadora: una mentira no necesita ser cierta para convertirse en una verdad socialmente aceptada. Necesita ser repetida, legitimada y transmitida. Y cuando una mentira se mantiene durante suficiente tiempo, deja incluso de parecer una mentira.
Ese es el territorio en el que se mueve Huguet. No pretende descubrir una gran mentira universal ni presentar la historia como una sucesión de conspiraciones. Su planteamiento es diferente y, probablemente, más incómodo: preguntarse cuántas de las cosas que consideramos verdaderas lo son porque han sido comprobadas y cuántas porque simplemente hemos aprendido a creer que lo son.
Cuando una mentira deja de parecer una mentira
Una mentira evidente puede ser descubierta. Basta con enfrentarla a los hechos. El problema aparece cuando la mentira se convierte en relato. Un relato puede sobrevivir durante generaciones, incorporarse a la cultura, transmitirse dentro de las familias, legitimarse mediante instituciones y acabar formando parte de la moral, las costumbres o la educación de una sociedad.
En ese momento ocurre algo decisivo: ya no hace falta que nadie obligue a creer la mentira. Son las propias personas quienes la sostienen y la transmiten. Para Huguet, ahí reside una de las formas más eficaces del poder. El poder no siempre necesita imponer aquello que quiere que pensemos. Puede conseguir algo mucho más eficaz: que terminemos pensando que hemos llegado a esa conclusión por nosotros mismos.
La historia, la política, la religión, la economía, la cultura y la moral aparecen en el ensayo como algunos de los grandes escenarios en los que las sociedades han construido y consolidado sus verdades. No significa que todo lo que conocemos sea falso. Significa algo más trascendente: que incluso nuestras certezas pueden tener una historia, un origen y, en algunos casos, unos intereses detrás. La pregunta, entonces, cambia. Ya no se trata solamente de saber si algo es verdad. También importa saber quién decidió que debía ser considerado verdad.
El poder de la mentira
La mentira siempre ha sido una herramienta de poder. Pero el poder de una mentira no depende necesariamente de su sofisticación. Puede depender de su capacidad para convertirse en normalidad.Una mentira repetida por un individuo puede ser una mentira. Una mentira repetida por una familia puede convertirse en una creencia. Una mentira repetida por una institución puede adquirir legitimidad. Y una mentira repetida durante generaciones puede terminar convirtiéndose en verdad. Ese proceso es uno de los ejes del ensayo. Huguet pone el foco no solamente en quienes cuentan las mentiras, sino también en quienes las aceptan, las reproducen y las transmiten sin volver a cuestionarlas. Porque quizá el poder más eficaz no sea conseguir que alguien obedezca. Quizá sea conseguir que ya no necesite hacerlo.

Información sobre la obra y compra del libro:
De la mentira tradicional a la mentira digital
La cuestión adquiere una dimensión todavía mayor en la sociedad contemporánea. Internet, las redes sociales, los algoritmos y la inteligencia artificial han multiplicado hasta extremos desconocidos la capacidad de producir, modificar y distribuir información. Nunca había sido tan sencillo comprobar una información. Pero tampoco había sido tan sencillo fabricar una mentira y conseguir que millones de personas la conozcan en cuestión de minutos. La mentira digital introduce además una dificultad nueva: la velocidad.
Una falsedad puede recorrer el mundo antes de que alguien tenga tiempo de demostrar que lo es. Y los algoritmos no necesitan saber si algo es verdad para hacerlo visible. Necesitan detectar aquello que despierta interés, provoca reacción o consigue que el usuario permanezca conectado. En ese escenario, la vieja relación entre mentira y poder adquiere una dimensión nueva. Ya no basta con preguntarse quién controla los medios de comunicación o quién escribe la historia.
También hay que preguntarse quién controla los mecanismos que deciden qué vemos, qué dejamos de ver y qué termina ocupando nuestra atención. La inteligencia artificial añade una nueva capa al problema. Las máquinas pueden generar textos, imágenes, voces y vídeos capaces de reproducir acontecimientos que nunca sucedieron o personas que nunca dijeron aquello que aparentemente dijeron. La mentira ya no necesita siquiera de un mentiroso visible.
Una trayectoria previa
Este ensayo no aparece de manera aislada dentro de la trayectoria de Miguel Huguet. Empresario, editor de obras de lujo e inversor, Huguet ha desarrollado paralelamente una actividad vinculada a la escritura y la reflexión sobre los cambios económicos, tecnológicos y sociales. En el ámbito académico, es profesor del Máster de Psicocreatividad de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) e investigador acreditado por el Ministerio de Cultura.
Entre sus obras anteriores se encuentran Fundraising (A4 Editors, 2014), Transgresión (Editorial Nazarí, 2022), ¿Dónde está la nueva recompensa? (Editorial Nazarí, 2024), Creatividad en la era digital (Academia, 2025) y A la caza del capital (Editorial Xappiens, 2025). En ellas ya aparecen algunas de las preocupaciones que posteriormente confluyen en La Verdad de los Amos: la creatividad, la transformación tecnológica, los mecanismos de recompensa, el comportamiento humano, el emprendimiento y la influencia de las estructuras sociales sobre el individuo.
La nueva obra amplía ese recorrido hacia una cuestión directamente relacionada con el poder: cómo se construyen las verdades colectivas y qué ocurre cuando dejamos de preguntarnos si realmente son ciertas.
Un ensayo que no pretende dejar tranquilo al lector
Huguet no parece buscar en esta obra una respuesta académica cerrada. El tono es deliberadamente provocador, pero la provocación no se limita a la frase fácil. El autor recurre a una amplia bibliografía científica, histórica y académica para desarrollar y fundamentar sus argumentos y establecer conexiones entre disciplinas y épocas diferentes.
Eso no significa que todas sus conclusiones resulten necesariamente incontestables. Precisamente ahí está uno de los aspectos más interesantes del libro. Algunas de sus tesis pueden provocar rechazo, otras pueden resultar discutibles y otras obligar al lector a revisar ideas que nunca se había planteado cuestionar.
La amplitud de los asuntos abordados puede conducir en determinados momentos a más preguntas que respuestas. Pero quizá sea precisamente esa la intención. El ensayo no pretende sustituir unas verdades oficiales por otras. Pretende introducir una sospecha: ¿Y si algunas de nuestras certezas no son más que mentiras que hemos aprendido tan bien que ya ni siquiera somos conscientes de que las hemos aprendido?
La mentira que llevamos dentro
Aquí es donde la propuesta de La Verdad de los Amos deja de ser únicamente una reflexión sobre el poder y se convierte también en una reflexión sobre el individuo. Porque si una mentira puede convertirse en verdad colectiva, también puede terminar formando parte de nuestra propia identidad. Podemos defenderla. Podemos transmitirla. Podemos indignarnos cuando alguien la cuestiona. Y podemos hacerlo convencidos de que estamos defendiendo la verdad. El poder, en ese caso, ya no necesita estar delante de nosotros. Puede estar dentro de nosotros. Y quizá sea esta una de las ideas más inquietantes que deja el ensayo: que liberarse de una mentira no consiste únicamente en descubrir que era falsa. Consiste también en aceptar que durante años hemos podido vivir de acuerdo con ella.
Una pregunta que permanece abierta
En una época marcada por la polarización política, la sobreabundancia de información, la inteligencia artificial y la transformación acelerada de los medios de comunicación, la pregunta planteada por Huguet resulta especialmente pertinente. Porque quizá el problema no sea que hoy existan más mentiras que antes.
Quizá el problema sea que nunca habíamos dispuesto de tantos medios para convertirlas en verdad. La Verdad de los Amos no ofrece al lector una lista definitiva de verdades alternativas. Hace algo más trascendente. Le pide que vuelva sobre las suyas. Y que se pregunte cuánto hay de verdad en aquello que considera verdadero. Porque una mentira puede ser descubierta. Lo verdaderamente peligroso es una mentira que ya nadie reconoce como tal.

Miguel Huguet (1956) es profesor en el máster de psicocreatividad en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), empresario editorial e inversor, investigador acreditado por el Ministerio de Cultura, fundador de varias empresas en el sector cultural y digital en Estados Unidos, España y Andorra, conferenciante y ensayista, especializado en pensamiento crítico, psicología de la percepción, creatividad y análisis cultural. Como editor y fundador de proyectos de bibliofilia de alta gama, ha dirigido la creación de obras monumentales en ediciones limitadas —Andorra Aeterna, Cathalonia Aeterna y Armenia Aeterna— que combinan trazabilidad e investigación histórica, arte y narrativa documental. Es autor de los siguientes ensayos: Transgresión (Editorial Nazarí, 2022), un ensayo sobre el papel histórico de las rupturas morales y culturales en la evolución de las sociedades. Donde está la nueva recompensa (Editorial Nazarí 2024). Fundraising (A4 Editors 2014). A la caza del capital (Editorial Xappiens 2025), Creatividad en la era digital (Enciclopedia 2025).
Los lectores interesados en este libro también puede consultar las siguientes reseñas:
«Correspondencia 1952-1967»,
Ápeiron Ediciones, Madrid, 2026, 166 págs.
Edición de Mathias Flatscher
Traducción de Roberto Vivero
Reseña escrita por Francisco Hermoso de Mendoza
Texto publicado en Devaneos
Los días 4 y 5 de octubre de 1952 se celebraron actos conmemorativos en honor del poeta Georg Trakl en Bühlerhöhe, balneario y sanatorio próximo a Baden-Baden y dirigido por Gerhard Stroomann, un lugar en el que desde 1949 se organizaron ciclos de conferencias […] en los que Heidegger participó como ponente en varias ocasiones. Así se conocieron Ludwig von Ficker y Martin Heidegger.
La relación fue tanto epistolar como en persona. En total el libro recoge 60 misivas intercambiadas entre ellos (seis son borradores de Ficker) entre 1952 y 1967. Ficker dirigió 35 cartas a Heidegger y recibió alguna menos del filósofo. En ellas Ficker se dirige a Heidegger como profesor (si bien Ficker no se ciñe tanto al rol del alumno como al de de un interlocutor válido) y no deja de sorprenderse, a pesar de su avanzada edad (Ficker cuenta con 72 años, por 63 de Heidegger) de que alguien de la talla intelectual de Heidegger haya reparado en él, habida cuenta el escaso empeño de Ficker por llamar la atención, a pesar de la notoriedad derivada de su labor como editor en la prestigiosa revista Der Brenner. Y si algo es un constante en las cartas, además de la presencia constante de Trakl, sobre la cual se construyó la relación de ambos, es el agradecimiento, quizás porque como afirma Heidegger en una de las cartas, ¿Qué significa pensar? ¿Significa traer el agradecimiento?
En las cartas se va dando cuenta de los efectos posteriores a los encuentros en persona. Asimismo Heidegger pone al día a Ficker de sus escritos, conferencias, y obra intelectual y le va remitiendo algunos de sus textos o conferencias impresas, como El camino al habla.Me chocó la corta extensión de algunas de las misivas. El misterio quedó aclarado en el apartado Comentario a la correspondencia, porque las cartas, en algunos casos no eran tales, sino postales.
Ficker, en las postrimerías de la correspondencia, deja constancia de su deterioro físico, y los continuos achaques que le incapacitan para contestar por escrito, algo de lo cual luego se lamenta, dejando amplios espacios temporales en la correspondencia.

Información sobre la obra y compra del libro:
Creo que la correspondencia es una posibilidad de la escritura íntima, que ilumina otras caras de la naturaleza humana. Así Heidegger se muestra amable, humilde, cariñoso, comprensivo y leal. Ficker se acomoda en la figura del adulador. Una adulación que es consecuencia de la mucha admiración que siente hacia el filósofo, en gran medida por la manera en la que Heidegger fue capaz de abordar la obra de Trakl, a la que Heidegger llegará cuatro décadas después del fallecimiento del joven poeta.
Después de la correspondencia hay un texto precioso y desgarrador de Ficker, La despedida, que nos permite entender mejor la relación entre Ficker y Trakl. Ficker había sido el mecenas del poeta y había gestionado el dinero del que Wittgenstein le hizo entrega para que lo repartiese a su buen criterio. En el texto se pone de manifiesto los efectos devastadores de la guerra para Trakl, durante la Primera Guerra Mundial y todos los horrores que sufrió en el frente de batalla. Trakl murió a los 27 años (1887-1914). E incorpora algunos poemas de Trakl como Lamento, Grodek o Humano duelo.
Presente está también el discurso de agradecimiento de Ficker al recibir en 1960, en su 80 cumpleaños, por parte de la Universidad Libre de Berlín, el título de doctor honoris causa en filosofía. El discurso de Ficker se cierra con las posteriores palabras de Heidegger hacia Ficker: una breve alocución en la que considera a este un fundador.
En el comentario a una de las cartas, Heidegger le informa a la hija de Ficker de que acudirá al evento, en su deseo de Mostrar a la generación actual qué fuerzas creativas despertaron e influyeron en las dos primeras décadas de nuestro siglo.
A Ficker, cuando conoce a Heidegger, el pasado de este le preocupa poco. En 1936 Heidegger había roto con el NSDAP, y consideraba el nacionalsocialismo una ideología impropia, si bien en los años previos había pedido el voto para Hitler y en abril de 1933 fue nombrado rector de la Universidad de Friburgo, aupado por los nacionasocialistas; cargo al que renunció en 1934. Los Cuadernos negros de Heidegger permitirán hacernos una idea de su vinculación con las ideas del nazismo. Si fue un desliz, algo episódico, o bien, si por el contrario, fue algo consustancial a su pensamiento filosófico.
El libro se cierra con notas a la correspondencia y contiene también algunas ilustraciones o fotos, como la de la tumba, o la de un busto de Trakl.
Martin Heidegger (1889-1976) se doctoró en filosofía en la Universidad de Friburgo, donde en 1919 trabajó como asistente de Edmund Husserl. En 1927, durante su estancia como profesor en Marburgo, se publicó Ser y tiempo. En 1929 inició su trabajo como profesor en la Universidad de Friburgo. En mayo de 1933 se afilió al NSDAP y fue nombrado rector de dicha Universidad, cargo al que renunciará al año siguiente. Entre 1946 y 1948 se le prohibió ejercer la enseñanza. Desde ese momento y hasta su fallecimiento aparecieron, entre otros textos, De camino al habla, Nietzsche y la conferencia «Tiempo y Ser». En 1975 comienza la publicación de su obra completa.
Ludwig von Ficker (1880–1967). Escritor y editor austríaco. En 1910 fundó la revista Der Brenner, donde desde un punto de vista filosófico tuvieron especial protagonismo Carl Dallago, Theodor Haecker y Ferdinand Ebner, y desde el punto de vista literario cabe destacar la publicación de textos de Paula Schlier, Hildegard Jone y, sobre todo, Georg Trakl. Mantuvo correspondencia, entre otros, con Karl Kraus, Martin Heidegger, Theodor Adorno, Ludwig Wittgenstein, Hermann Hesse, Thomas Mann, Else Lasker-Schüler, Thomas Bernhard, Ingeborg Bachmann y Paul Celan.
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